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Autor Tema: El tugurio del cine soviético  (Leído 9632 veces)

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Desconectado El Nota

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #105 en: Miércoles 10 de Febrero de 2016, 15:15:00 »


Yo no podría quedarme con un solo momento "técnico" de Cuando pasan las cigüeñas

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Cuando Boris sube corriendo las escaleras al encuentro de Veronica, cuando ambos juguetean en casa y ella le planta el pie encima en un fabuloso contrapicado, cuando Veronica busca desesperadamente a Boris cuando marchan hacia la guerra, cuando corre como una desesperada a tirarse por el puente, cuando se imagina la boda, el bombardeo, etc.

Es que hay tantas filigranas como escenas casi casi. Desde ese punto de vista creo que es muy meritorio conseguir, como dices, una obra de un calado emocional tan grande. Es decir, lo puedes ver todo excesivamente artificioso, porque la puesta en escena está pensada al milímetro y se nota, por lo que te podría alejar un poco de la historia que cuenta. Pero a la vez esta puesta en escena es la que ayuda y refuerza a transmitir los estados de ánimo volcánicos que siente la protagonista, por lo que resulta muy fácil empatizar con ella, a pesar de lo grandilocuente que es el drama. Quizá mi momento favorito, y en el que nunca puedo evitar que se me derrame la lagrimilla es

Spoiler
cuando Veronica espera a los soldados que vuelven con el tren, esperando encontrar ahí a Boris. Ese momento en el que todos están celebrando la llegada de sus seres queridos y sobre todo ese momento en que Veronica es consciente que Boris ha muerto en combate y no volverá, y se pasea de forma mecánica entre la gente repartiendo flores...se me rompe el corazón :tears

Conectado Faure

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #106 en: Sábado 30 de Abril de 2016, 16:40:52 »
Bueno, pues tras mucho deliberar el jurado ha llegado a la conclusión de concederle el 9 a Cuando pasan las cigüeñas. Los motivos por los que he dudado si otorgarle el estatus de película favorita es porque en su visionado hubo algunas cosas que sentí que me chirriaban, pero tras volver a ver 28 mil veces las escenas que he recortado de la película (y que he subido a Youtube y os dejo aquí hasta que me las borren) y dejarla reposar, me he dado cuenta de que no consiguen empañar lo maravillosa que es esta obra, lo impresionante de su técnica y lo emotivo de sus imágenes.

Muy afectado acabé el visionado anoche, me pegó fuerte y luego, como último acto de bondad, me recompuso con sus últimos minutos que (pese al tufín a propagandilla que se huele pero que no molesta) es ya una de las escenas más hermosas que he visto. Enamoradito. Tanto que me he atrevido a darle el 9 de una vez a Soy Cuba para terminar de rematar el empalme Kalatozoviano :sisi

Ahí van las dos escenas. Una de ellas, la impresionante secuencia del recuerdo/anhelo en los últimos instantes de vida, es ya una de mis escenas favoritas de la historia porque aúna como pocas la EMOCIÓN pura (qué duro recrear por un instante lo que no vas a vivir en base a recuerdos de lo que has vivido pero qué bello que ese sea el deseo escogido, el último sueño sin cumplir) con la técnica IMPRESIONANTE que no es que esté adelantadísima a su tiempo, es que de verdad que incluso hoy me parecería un momento increíble y me preguntaría cómo se puede hacer eso. Cómo las imágenes se diluyen, se mezclan, fluyen... creo que es el acercamiento más logrado al fluir de la imaginación. Es increíble increíble increíble. Una secuencia única para una película única.





 :love

Desconectado Figmare

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #107 en: Domingo 01 de Mayo de 2016, 11:54:21 »
Para mi tanto Soy Cuba como Cuando pasan las cigüeñas son dos joyas históricas dentro del cine, y dentro de la filmografía de Kalatozov diría que están lejos de las otras, aunque en todas deja su sello de hacer cosas increíbles y casi únicas con la cámara, por lo que es una filmografía que recomiendo ver porque es muy especial.

Ambas películas son potenciales 10s en un futuro.

Desconectado El Nota

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #108 en: Domingo 01 de Mayo de 2016, 15:06:48 »
Sin duda son sus dos obras más sólidas y que han conseguido más unanimidad entre la crítica, pero yo no le hago ascos a La carta que nunca fue enviada o Sal para Svanetia, que si en algo son algo menores es que su capacidad para emocionar es menor y apelan algo más a lo cerebral. Para mí ver por primera vez Cuando pasan las cigüeñas fue como una revelación. Ya había visto bastante cine en aquel entonces, pero pocas películas consiguieron impactarme tanto (por su fabulosa solidez entre lo técnico y lo emocional) como esta kalatozovada. Y no es por nada, pero hay que ser muy rarito para que no te guste esta película :sisi

PD: Ya han capado los vídeos :tears

Desconectado Aitor

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #109 en: Domingo 01 de Mayo de 2016, 16:58:05 »
No, si pinchas para ver en youtube sí se pueden ver.

Desconectado El Nota

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #110 en: Domingo 01 de Mayo de 2016, 22:07:22 »
Aix, si me ha emocionado y todo. Creo que lo mejor es dedicarle una revisión y ponerle el 11 :love

Desconectado Orang_Clockwork

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #111 en: Lunes 02 de Mayo de 2016, 09:38:12 »
Me han dado ganas de volver a verla y subirla al 9  :sisi

Desconectado Nureyev

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #112 en: Martes 21 de Junio de 2016, 19:11:46 »
He visto por tv, una curiosa película de ciencia ficción soviética, cortesía de un programa de cine que va por las medianoches en la televisión pública argentina.

El hombre anfibio (Vladimir Chebotaryov y Gennadi Kazansky, 1962)

Es una película de 5 o 6 puntos que no está mal si uno la mira con la misma predisposición que mira las películas serie b norteamericanas de este género. Pero esta es mejor en su aspecto visual y destaca por presentar cosas tan extrañas como un pueblo de mexicanos que usan el alfabeto cirílico y bailan danzas marcianas.

Aquí dejo un comentario que encontré en el blog http://cinerusia.blogspot.com.ar/2011/12/el-hombre-anfibio.html:


El hombre anfibio es probablemente uno de los mejores ejemplos del cine de fantasía y aventuras del cine soviético. La película esta basada en una novela de Alexander Beliayev un autor ruso de ciencia-ficción de principios del siglo XX, responsable también de El legado del profesor Douel, también llevada al cine.

En ocasiones se ha comparado a Beliayev con Julio Verne, por la temática de sus historias. Y lo cierto es que El hombre anfibio nos trae a la memoria películas como 20.000 leguas de viaje submarino (la adaptación que hizo Richard Fleischer de la novela de Verne) y, en menor medida a El temible burlón, de Robert Siodmak, por las acrobacias del protagonista durante su persecución por la policía, o Moby Dick de Huston, sobre la novela de Melville, por la obsesión de Zurita por capturar al "monstruo".

Los actores principales eran jovencísimos cuando se rodó la película. Vertisnkaya tenía sólo 17 años y Korenev 21 años. Ijtiandr que no ha conocido a otra persona que a su padre y Guttiere que aún es muy joven, contraponen perfectamente su amor inocente a la maldad del buscador de perlas Zurita. Estos tres personajes llevan el peso interpretativo de la película.

Son especialmente destacables escenas como la del baile que se celebra en un paisaje rocoso junto a la playa; la escena en la que Ijtiandr después de abandonar la villa submarina inicia la búsqueda de Guttiere y conoce la vida nocturna de la ciudad; el momento de la disputa con el vendedor de pescado; la persecución por la policía de Ijtiandr, con las carreras pro los tejados y la huida del hombre-anfibio en el interior de la cisterna de una camión, etc...

Sin duda la película es un divertido entretenimiento que no desmerece en absoluto de las películas estadounidenses antes citadas, más o menos de la misma época, tanto por sus localizaciones, su fotografía o su música, el desarrollo de la película sin altibajos en el interés... Y desde luego por sus escenas submarinas, que fueron responsabilidad de Chebotaryov, que ya había rodado en ese medio antes de esta película.

Curiosidades: El hombre anfibio fue la película más vista en la Unión Soviética en el año de su estreno. Cerca de 66 millones de espectadores pasaron por taquilla.

Las escenas marítimas se rodaron en la bahía de Laspi, en la península de Crimea, y las escenas terrestres en Kastropol, también en Crimea, y en Bakú (Azerbaiyán).

En el año 2004 el director Alexander Atanesyan rodó una nueva versión de la novela de Beliayev.


« Última modificación: Martes 21 de Junio de 2016, 19:40:24 por nureyevbantok »
"A parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo"


       

Desconectado Dragondave

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #113 en: Martes 21 de Junio de 2016, 19:18:47 »
He visto por tv, una curiosa película de ciencia ficción soviética, cortesía de un programa de cine que va por las medianoches en la televisión pública argentina.

El hombre anfibio (Vladimir Chebotaryov y Gennadi Kazansky, 1962)

La tengo desde hace muchísimo en el DD, gracias por recordármela  :lol
A ver si en el verano cae, una tarde de estas calurosas  :locoynota

PD: De hecho, creo que fui yo quien metió la ficha en FA, eso sí, por petición de un colega... Pero de esto también hace la tira ya.


“Prefiero idealizar la realidad, sino, ¿para qué ir al cine?” - Jacques Demy

Desconectado Genjuro

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #114 en: Martes 18 de Octubre de 2016, 01:42:00 »
Qué buena La borrasca de Vladimir Basov, que recomendaba Aitor en la primera página de este hilo. Es una película bellísima y muy romántica, con una puesta en escena tan dinámica como cuidada en sus composiciones, de extraordinaria narrativa cuya voz en off y trabajadas imágenes casi nos hacen pensar en una ensoñación. Los breves prólogos y epílogos, que si no son iguales riman a la perfección, simplemente deslumbrantes. Curioso cómo despacha en pocos segundos escenas que deben de haber sido muy caras de levantar (pienso en el desfile o en el baile). No es de extrañar que la película no pase de 75 minutos.

También vi ayer El viyi de Georgi Kropachyov y Konstantin Yershov, una fantasía gótica con sus encantamientos y criaturas sobrenaturales, con mucho sentido del humor, de realización relativamente sencilla pero que rezuma encanto.

Desconectado Nureyev

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #115 en: Lunes 13 de Noviembre de 2017, 22:05:02 »
Me adentro fugazmente al tugurio, que debería esar más concurrido por estas fechas celebratorias, para recomendar tres películas que he visto durante este año y el anterior. Las dos primeras cortesía de Peña y Koza animadores de un programa de cine en la tv argentina que ya hemos mencionado por este foro. No las comento en detalle porque ya no las tengo tan frescas pero que estas líneas sirvan como aliento o noticia para algún lector imaginario.


Khlib  [Pan] (Nikolai Shpikovsky , 1929)  https://www.filmaffinity.com/es/film702698.html

Lo que me fascinó d esta película es su puesta en escena, el modo tan novedoso en que se utiliza el montaje de cortes rápidos y contundentes en combinación con tomas desde ángulos y con perspectivas que provocan una idea poética abstracta sobre el conflicto que despliega su trama. Tiene momentos de pura imaginería visual, en el sentido del uso de los planos, que recuerda a la obras de Dovzhenko, al mismo tiempo que el montaje remite a una línea más eisensteniana, por decirlo de alguna manera. Vale la pena.


Putyovka v zhizn (Road to Life) [El camino de la vida] (Nikolai Ekk, 1931)  https://www.filmaffinity.com/es/film359424.html

La primera película soviética sonora utiliza muy bien el nuevo recurso técnico en función del avance del relato y de la carcaterización de los personajes, los que rápidamente se ganan la simpatía del espectador.
El tema de cómo tratar desde un estado socialista, que busca la transición hacia una sociedad emancipada de toda explotación, el problema de la delincuencia juvenil está desarrollado de forma extraordinariamente novedosa. Los niños y jóvenes huérfanos se transforman mediante el soporte institucional del estado en autoproductores de sus medios de vida y de su formación. Pero esto no significa que la película declare una camino de rosas, todo lo contrario, se hace cargo de las contradicciones y problemas ante la inclinación juvenil hacia la trangresión del orden jurídico, el que aunque sea bajo otro paradigma social sigue existiendo. En este sentido, es vital el personaje que encarna Nikolai Batalov, así como el carisma de los dos adolescnetes protagonistas, imprescindibles para la transmisión de un humanismo que aún creía en posibilidades superadoras para la humanidad.


Voyna i mir (War and Peace) [Guerra y Paz] (Sergei Bondarchuk, 1966) https://www.filmaffinity.com/ar/film779137.html






He leído comentarios que le achacan gigantismo intrascendente, sin embargo a mí me ha parecido un prodigio narrativo.
Se le puede objetar cierto retrato maniqueo respecto de las fuerzas de ocupación francesas en comparación con el ejército ruso y el desempeño de algunos actores pero en líneas generales cumple con creces lo que promete la mayor producción de la historia de aquel país. No decepciona las escenas de batallas ni las escenas que requieren grandes planos generales y profusos movimientos de masas. Pero tampoco decepciona la mirada más intimista y personal que el director consigue transmitir de sus personajes en sus momentos de reflexión existencial, frente a la naturaleza o a su propia soledad compartida. Tiene planos e imágenes que resaltan este aspecto en varios pasajes. La música tampoco desentona, aunque quizás sea demasiado generoso el uso de grandes orquestaciones.
Si se tienen varias vidas para verla, también esta recompensa por las horas que nunca volverán.


"A parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo"


       

Desconectado Minutemen

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #116 en: Lunes 13 de Noviembre de 2017, 22:55:53 »
No sabía que existía este foro. Quizá puede ser un sitio para cuando revisite las perlas de la URSS.

Desconectado El Nota

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #117 en: Domingo 26 de Noviembre de 2017, 19:00:03 »
Me apunto la primera, que es la única que no conocía de nada. Tiene una pinta estupenda. La de Bondarchuk es la típica a la que se le tienen muchas ganas pero que la duración impide ponerse con ella (además que debería ser interesante vivir la experiencia en pantalla grande).

Desconectado Nureyev

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #118 en: Domingo 26 de Noviembre de 2017, 23:56:49 »
(además que debería ser interesante vivir la experiencia en pantalla grande).

Imagino que sería un deleite impagable
"A parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo"


       

Desconectado Genjuro

Re:El tugurio del cine soviético
« Respuesta #119 en: Domingo 18 de Febrero de 2018, 16:08:58 »
Ya que quería reflotar el hilo para comentar Pirosmani, otra de esas joyas escondidas de una cinematografía inagotable, aprovecho para referir otras tantas que merecen igualmente la pena.


Pirosmani (Giorgi Shengelaya, 1969)

Semblanza de Niko Pirosmanashvili, pintor georgiano cuya obra se desplegó entre finales del XIX y principios del XX, hasta su fallecimiento en la miseria. Lejos de tratarse de un biopic al uso, Shengelaya traza retazos de su vida inspirándose sutilmente en la propia obra de Pirosmani, en su primitivismo pictórico. El trazo sencillo encuentra eco en las imágenes del film, que tienden por momentos al frontalismo o a cierto abigarramiento, en una ilustración de lo popular desde presupuestos poéticos. Por el camino el film busca dejar en evidencia el mercantilismo que termina explotando y de alguna manera expoliando el talento del protagonista.


The Village Teacher (Mark Donskoy, 1947)

Perfectamente adscribible al por entonces preceptivo realismo socialista, este film de Donskoy que narra la aventura de una maestra en un pueblo siberiano atesora una sutil poética que combinada con su cuidada factura depara una obra realmente hermosa. Destaca el trabajo retratista del film, trufado de primeros planos construidos con mimo para transmitirnos la belleza interior y exterior de los personajes. También sus luminosas imágenes, transidas por una luz que por momentos se diría mágica. La carga ideológica es inevitable, pero nunca consigue imponerse sobre los personajes. El paso del tiempo y el sentido de comunidad tejen una red de emociones que hacen un contraste muy curioso entre el comienzo y el final de la película, rimado en dos escenas de baile. Y es que entre medias se sucede la liturgia docente, ese amor por la enseñanza que también se refleja por las costumbres inflexibles, mientras la historia se sucede inexorable al ritmo de la rotación de ese globo terráqueo de la profesora que sirve de transición entre escenas.


La muchacha de la sobrerera (Boris Barnet, 1927)

Encantadora comedia soviética que gira alrededor de su no menos encantadora protagonista, una joven sombrerera en edad de merecer. Las cargas ideológicas, las connotaciones negativas de los dueños de la tienda de sombreros que muestran acusados tics burgueses, o las positivas de ese estudiante que no tiene dónde caerse muerto, no empañan en absoluto el resultado final. Es un film sencillo, de gran ritmo narrativo, y que incluso recurre al gag físico. Al mismo tiempo deja asomar eventualmente su muy soterrada poesía visual marca de la casa Barnet, cuya cámara se enamora del rostro de una Anna Sten que acabaría haciendo carrera en Hollywood.


Tenderness (Elyer Ishmukhamedov, 1967)

La melancolía se impone como fuerza dominante en este film soviético que va encadenando fallidas historias de amor. Es una obra ligera y luminosa, veraniega, en contraste con el poso emocional que van transmitiendo sus personajes, descoordinados en sus momentos vitales. Así todo, es una pena que dentro de su notable puesta en escena, plena de delicadeza, el momento más dramático de la película sea a mi juicio fallido, por poco creíble en la forma y trivial en el tono. Es un pequeño lunar en una pequeña joya.


Two Fyodors (Marlen Khutsiev, 1959)

En un contexto de reconstrucción nacional como fue la posguerra en la Unión Soviética, y que tiene su reflejo material en pantalla, esta película se centra en la reconstrucción emocional, de vidas humanas y lazos afectivos, a través de la historia de un joven soldado que acoge a un niño huérfano. Es una historia bastante sencilla en lo argumental, de inevitable calado sentimental, puesta en escena de manera extraordinaria por Khutsiev, con una excepcional fotografía en blanco y negro, y que abunda en el camino abierto por Kalatozov en Cuando pasan las cigüeñas, con un trabajo visual que se abre al dinamismo mientras mantiene un enorme cuidado en el encuadre.


Bed and Sofa (Abram Room, 1927)

No recuerdo un triángulo amoroso más equilátero que el que dispone este film soviético. En un tono más bien cómico, nos cuenta lo que sucede con un joven matrimonio cuando acoge en el sofá de su casa a un antiguo compañero de armas del marido. Su estructura circular abunda sutilmente (considerando la época) en el machismo, y celebra la liberación de la mujer. Como no podía ser menos, destaca la labor de montaje, por ejemplo en su espléndido tramo inicial en el que se van relacionando imágenes y espacios para llevarnos de un personaje a los otros.


The End of St. Petersburgo (Vsevolod Pudovkin, 1927)

Estamos ante una descarada muestra de propaganda cinematográfica. No hay mucha sutileza ni complejidad en el argumento de este film, básicamente la explotación del proletariado a la cual pone fin la toma del Palacio de Invierno. Mucho más interesante es la relación que propone entre capitalismo y guerra, a través de la causalidad argumental y el paralelismo visual. En todo caso, a pesar de la prédica, del maniqueísmo, el trabajo de puesta en escena y montaje es fantástico, por momentos deslumbrante. Pienso especialmente en las escenas fabriles, también en el desfile/celebración prebélico. Pero además, más allá de el esquematismo de la mayoría de los personajes, Pudovkin logra un notable clímax emocional gracias a su capacidad para retratar rostros y emociones.


Kevade (Arvo Kruusement, 1970)

Clásico del cine estonio que retrata un año lectivo en la vida de unos preadolescentes que acuden a una escuela rural. Las dinámicas de amistad, animadversión y abuso entre los chavales, los primeros amores, las trastadas, la relación con los profesores que oscila entre disciplina y el calidez protectora, es una película luminosa cuya vertiente cómica predomina sobre la dramática, que celebra la jovialidad y la alegría, y que desprende un leve aliento melancólico, la vaga sensación de conjurar un paraíso perdido.